El próximo domingo 5 de abril inicia la Semana Santa 2020, un período de siete días en el que la Iglesia Católica recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Dado el impedimento de celebrar la Pascua presencial en las iglesias, vivir la Semana Santa en casa podría ser una experiencia transformadora y auténtica.

Sin posibilidad de asistir a las Iglesias y sin sacerdotes presentes en cada hogar, cada creyente junto a quienes le rodean, tendrán la oportunidad de vivir la «auténtica iglesia doméstica» del principio de todos los tiempos.

Se trata de una oportunidad para volver a la esencia real de lo que significa la fe y retomar los valores fundamentales de la Semana Mayor.

Un auténtico momento de reflexión

No es secreto para nadie que desde hace ya unos años, la Semana Santa dista mucho de ser lo que realmente debía ser. Un espacio para la reflexión y el recogimiento, para vivir la fe junto a quienes nos rodean. La mayoría empleaba estas fechas para hacer una escapada o irse de vacaciones. Otros se decantaban por vivir este tiempo desde el exceso de aditamentos externos o ceremonias.

En esta oportunidad, la crisis sanitaria y social provocada por el Covid-19 o coronavirus, obliga a pasarla en casa. Además de estudiar durante la cuarentena, la Semana Santa nos regala una nueva ocasión para centrarnos en lo verdaderamente importante y en el mensaje auténtico que nos dejó Jesucristo a través de su sacrificio.

¿Cómo podemos vivir la Semana Santa en casa?

La Pascua no es una fiesta como todas. Es el momento más importante del año litúrgico. Su fecha no puede ser cambiada. Pero sí podemos transformarla en una ocasión para vivirla a plenitud desde adentro.

En la Residencia universitaria Sagrado Corazón de Sevilla ofrecemos a las jóvenes estudiantes un espacio para vivir y estudiar con todas las facilidades enfocadas en el logro de los objetivos académicos pero sin dejar de lado los valores. Por eso nos parece relevante recordar en estos momentos la importancia de vivir una Semana Santa auténtica donde quiera que estemos.

  • Domingo de Ramos:

El inicio de la Semana es el Domingo de Ramos, que recuerda la entrada triunfal que hizo Jesús en Jerusalén en medio de la multitud que lo aclamaba como el Mesías. Todos los años durante este día se bendicen las palmas en la procesión, se realiza una misa en la que se lee el relato de la Pasión durante la Eucaristía.

Este año ante esta situación excepcional, el símbolo más visible de nuestra fe podría ser la colocación en las ventanas de alguna palma hecha a mano por nuestros hermanos pequeños, hijos o sobrinos. También se podría colocar algún ramo guardado del año pasado o un cartel alusivo a la Semana Santa.

Podemos sentarnos a la mesa y compartir la comida de este domingo tan especial junto a nuestros seres queridos, dando la bienvenida nosotros también a Jesús en nuestros hogares y en nuestras vidas.

  • Lunes, Martes y Miércoles Santo:

Normalmente, el Lunes, el Martes y Miércoles Santo se realizan en los distintos pueblos y ciudades procesiones que desde antaño poseen un valor religioso y cultural de importancia. Aunque este año, no podremos salir de procesión, podemos descubrir junto a nuestros seres queridos las tradiciones que están detrás de de la Semana Santa y de las costumbres de tu localidad. Si somos devotos o pertenecemos a alguna cofradía o hermandad, podemos dedicarle un paso especial a nuestro Santo o Virgen para adorarle.

  • Jueves Santo: 

Durante el almuerzo o cena de Jueves Santo, podemos revivir el pasaje de la Institución de la Eucaristía –Mt 26, 17-29; 1 Cor 11, 23-34 – colocando en la mesa un pan y una copa de vino. Recordaremos así la Última Cena de Jesucristo en compañía con los apóstoles y rezaremos juntos la oración del Padre nuestro, con el objetivo de dar gracias a Dios por todo lo bueno que se hace presente en nuestras vidas.  No olvidemos que Jesús exhortó a sus apóstoles a reunirse explicándoles que él estaría presente si dos o más están agrupados en su nombre.

  • Viernes Santo:

El día más representativo en su conmemoración es el Viernes Santo. En él se recuerda la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret. Este recordatorio se hace aún más visible si colocamos en uno de nuestros espacios un Crucifijo. Si no se tiene, puede preparar alguno con ayuda de los pequeños de la casa. En algún momento del día puedes reunirte con tu familia en torno a ella mientras se lee algún relato de la Pasión del Señor. Durante un instante  guarda silencio, ora por aquellos que hoy en día siguen sufriendo en la Cruz simbólica de las distintas penurias, en especial en esta ocasión por los enfermos de coronavirus y sus familias. Finaliza concluyendo con la oración del Padre nuestro.

  • Sábado Santo: 

Durante las Vísperas del Domingo de Resurrección, se conmemora que Jesús yació en el sepulcro y descendió al Abismo. Cuando anochece, se lleva a cabo la principal celebración cristiana del año, la Vigilia Pascual. Puedes encender una vela, con la casa a oscuras,  permanecer un rato en silencio. En un momento de oscuridad simbólica y literal como el que vive el mundo, podemos reflexionar acerca de cómo Cristo vence la oscuridad al resucitar y cómo nosotros somos testigos de esa luz en nuestras vidas.

  • Domingo de Pascua:

La Pascua ha llegado. Es un día de gozo porque se conmemora la victoria de Jesucristo sobre la muerte y cómo su amor por nosotros nos regaló una segunda oportunidad para vivir en la Luz. Al mediodía podemos reunirnos en casa para el rezo del Regina Caeli, tocando campanas. Realizaremos un rezo alegre a la Virgen María, orando por el cese de la pandemia. Finalizamos con una comida en familia en la que damos gracias a Dios con gozo por la llegada de la Pascua y le pedimos también que podamos volver a vivir el próximo año una Semana Santa en Sevilla.