Dejamos atrás semanas de estrés, ansiedad, miedo y encierro para darlo todo en este final de las clases tan peculiar. Como el resto de los mortales, no hemos escapado a la incertidumbre de estos meses ante la pandemia del Covid-19. Por más que seamos nativos digitales, también hemos echado de menos vivir la etapa universitaria en vivo y en directo, junto a nuestros compañeros y asistiendo a clases presenciales. Hablamos de un fin de año académico entre stress y desconfinamiento.

¿Cómo ha afectado a los estudiantes el confinamiento?

Todavía a veces creemos que se trata de un mal sueño. De pronto la sorpresa de no tener más que ir a la universidad. Luego el darnos cuenta de la gravedad de la situación vivida, de la dificultad para concentrarnos y lo diferente que es escuchar a un profesor a través de una pantalla.

Una encuesta realizada por la Delegación de Estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Informática y de Telecomunicación (ETSIIT) de la Universidad de Granada (UGR) afirma que un 81 % de los estudiantes ha sufrido algún tipo de estrés producto de la situación provocada por la pandemia en conjunto con las exigencias de sus estudios y vida personal. Por otro lado, un 43 % indica sufrir algún episodio de ansiedad durante el periodo de confinamiento.

Fin de año académico entre estrés y desconfinamiento

Ya lo abordamos en nuestro artículo Estudiar durante una cuarentena. Los niveles de atención y concentración en tiempos de pandemia disminuyen notablemente. Las terribles noticias de todos los días y las frecuentes llamadas de familiares y amigos pueden distraerte de tu principal objetivo: estudiar.

En este fin de año académico entre estrés y desconfinamiento, el tiempo se escapa de las manos todos los días. El esfuerzo y las horas que le dedicábamos a una asignatura ahora no son suficientes.  Lo que antes podíamos preguntarle al profesor y a los compañeros tanto en clase como en las reuniones de estudio ahora tiene que realizarse a través de un ordenador. Mientras le pillamos el truco a la conexión online, podemos sentir ansiedad, tristeza, agotamiento y disgusto por el escenario que toca vivir.

La ansiedad y los problemas para conciliar el sueño se suman a la exigencia de prepararnos para presentar exámenes en condiciones muy distintas a las habituales. La incertidumbre acerca del futuro y el miedo al contagio también puede jugarnos una mala pasada. Podemos preguntarnos ¿Para qué seguir estudiando si todo está mal?

Estudiar en tiempos de pandemia

Debemos entender que aunque ya se habla de desconfinamiento, por un tiempo viviremos en una nueva normalidad en la que no todo será como antes. Muchas veces echaremos de menos hacer ciertas actividades que todavía no están permitidas. Psicólogos y psicopedagogos ofrecen  algunas recomendaciones para este fin de año académico entre estrés y desconfinamiento.

  • Identificar los pensamientos negativos:

    aprender a vivir el momento y aceptarlo tal y como es. Asumir que algunos de nuestros hábitos se han visto alterados en nuestro día, como es el caso de la higiene personal.

  • Atención y concentración:

    sentirse aburrido, irritable y en ocasiones desesperado es natural durante un confinamiento como el que se ha experimentado. La recomendación es no dejarse agobiar por la información constante y diversa que se recibe a diario. También es necesario discriminar sobre el tipo de información que se consume, si es oficial o no, si proviene de fuentes confirmadas.

  • Adaptarnos a la nueva realidad en la medida de lo posible:

    ello dependerá del tipo de personalidad de cada quien, de sus relaciones con otras personas y sus preferencias. El confinamiento será más o menos difícil dependiendo de ello. No significa lo mismo para las personas introvertidas que para quienes están acostumbrados a salir con frecuencia y realizar su actividad física al aire libre.

  • Contacto con la tecnología:

aunque normalmente tenemos interacción con dispositivos tecnológicos, forzarnos a vivir experiencias humanas a través de la tecnología puede resultar irritante para quienes disfrutan del contacto con otras personas. Esto no tiene que ver necesariamente con nuestra edad, ni con cuán expertos somos en lo digital. También debemos considerar que el uso de pantallas en exceso puede alterar la forma en que se comporta nuestro cerebro y acarrear riesgos para nuestra salud.

  • Organizar nuestra vida diaria:

mantener nuestras rutinas en la medida de lo posible, con horarios y actividades concretas será de mucha ayuda para lograr objetivos, como estudiar una determinada asignatura, asistir a clases presenciales y tener un tiempo para el descanso y la recreación.

  • Mantener la interacción con otras personas:

    aunque sea por la vía online o con apoyo de la tecnología, aislarnos es una idea pésima. Lo más recomendable es mantener el contacto permanente con los profesores, consultar las dudas que surjan y destinar horarios para estudiar online con los compañeros, por WhatsApp u otras plataformas. Además, existen alternativas para realizar diversas actividades físicas, cursos, talleres, incluso gratuitos, que pueden ser de mucha ayuda.

  • Afrontar los retos:

    las evaluaciones y exámenes de este fin de año serán distintas a lo habitual. Se trata de un reto que debemos afrontar y del que con seguridad saldremos fortalecidos. Tendremos una gran anécdota que contar a nuestros hijos y nietos por lo menos. Por eso si amaneces con cero ganas de estudiar recuerda que todo pasa y que te sentirás mejor si en medio de todo esto te has sentido capaz de seguir adelante. Busca un espacio para estudiar sin distracciones, planifica cada semana y ponte al día con el estudio.

  • Autocuidado:

quizás lo más importante es que nunca te olvides de cuidarte. Procura dormir las 8 horas reglamentarias, disfrutar de una alimentación saludable, ejercitarte e hidratarte todos los días. Evita el consumo de tabaco y alcohol, e incorpora a tu rutina técnicas de relajación y meditación.