Este año las reglas de juego han cambiado. Desde que el Covid-19 apareció la cotidianidad se ha transformado. En especial la forma de relacionarnos con otras personas. Esto también aplica a enamorarse en tiempos de pandemia.

Durante la primera ola de esta crisis sanitaria durante el confinamiento, todos nos vimos separados físicamente de nuestros amigos y compañeros de rutina. De esta nueva realidad no escaparon los jóvenes. Además de abandonar el hábito de asistir a clases presenciales, permanecer en casa y aprender a estudiar online, cada joven vivió una experiencia muy diferente a sus anteriores generaciones en materia de socialización.

El amor en la nueva normalidad

En la adolescencia y la temprana juventud, las primeras relaciones sociales y de pareja forman parte esencial del desarrollo de la identidad. Pero de la noche a la mañana esta dinámica ha pasado a convertirse en una forzada “relación a distancia”.

La presencia de las nuevas tecnologías protagonizó el contacto con amigos y esas primeras relaciones románticas. Aunque las videollamadas ya eran parte de los medios empleados, este canal terminó sustituyendo las relaciones en persona.

En el caso concreto del coqueteo o etapa inicial de enamoramiento, este contacto casi exclusivamente online generó sentimientos encontrados. La frustración, la angustia y el agobio han sido difíciles de gestionar. Las personas en general descubrieron que la comunicación va más allá de los textos escritos a través del móvil. Y que pueden presentarse malos entendidos difíciles de manejar sin verse en persona.

Es cierto, que luego del desconfinamiento, se presentó la oportunidad de volverse a ver en persona.  Pero casi todos coincidimos en que nada es ya igual que antes de que la pandemia se presentara. Es lo que llaman la nueva normalidad y que nos recuerda que el virus sigue lamentablemente existiendo y no es posible dejar de lado las precauciones.

Las relaciones sociales y amorosas se han visto restringidas. Contacto con grupos reducidos, menos contacto físico y una nueva dinámica en los espacios de encuentro como los bares o las discotecas. Todo ello deriva en una menor probabilidad de conocer a otras personas y un mayor control de nuestras acciones.

La responsabilidad individual versus la satisfacción

Creemos que muchos jóvenes  han tomado conciencia de la situación. Sea porque han vivido la situación de la pandemia muy de cerca, con familiares o amigos afectados y graves, o porque han elegido proteger a sus seres queridos. El miedo al contagio o a contagiar a sus familiares finalmente ha frenado el normal desenvolvimiento de su vida social.

Algunos psicólogos ya empiezan a hablar de las consecuencias del confinamiento y de la nueva normalidad en los más jóvenes. Aparecen dificultades e inseguridades para relacionarse con otras personas. El contacto a través de las pantallas y la imposibilidad de compartir físicamente pueden tener un impacto en el desarrollo futuro de estas generaciones.

La adolescencia y la primera juventud es una etapa en la que compartir, poder tomar las primeras decisiones, encontrar respuestas a nuestras necesidades y encontrar a otros afines a nosotros, es esencial. También el descubrimiento de la sexualidad forma un papel clave en este sentido.

Entonces ¿cómo enamorarse en tiempos de pandemia?

  1. Sé empático con las necesidades de otros

No todos se sentirán cómodos en esta nueva situación. Tendrán sus propios temores o se verán en la dificultad de comunicarse con la mascarilla de por medio. Ponerse en el lugar del otro o los otros será fundamental para transitar este momento. Esto no solo aplica a los amigos o a la pareja, sino también a la familia.

Comprender y ser comprendido debe formar parte también de esta nueva normalidad. Desarrollar la flexibilidad, la capacidad de negociación y anticipación será la clave para poder sentirse menos agobiados.

  1. Ser responsables de nuestros propios actos.

Tener conciencia de los riesgos y aplicar todas las medidas posibles para frenar el contagio, permitirá que nuestra familia y quienes nos rodean se sientan más seguros. Esto pasa por entender el peligro de compartir algunos utensilios como vasos, botellas, cosméticos, o el móvil. Y no digamos ya del hecho de asistir a macrofiestas, botellones o fiestas y quedadas masivas.  O no usar la mascarilla.

Si se respetan las medidas de seguridad, es posible mantener algún contacto de manera presencial con amigos. Ello permitirá que se propicien las relaciones sociales, de amistad o de pareja. Porque todo comienza con una buena conversación, aunque sea con mascarilla.

  1. Apóyate de la tecnología pero no abuses de ella.

La videollamada, el Instagram y el WhatsApp pueden permitirte seguir en contacto con esas personas o persona especial. Pero también es importante evitar un uso prolongado de los móviles y ordenadores y tomarse tiempo para relajarse o realizar actividades de desconexión. Ya sabes lo que dicen, si estás bien, podrás estar bien para otros.

Conoce cómo afectan las redes sociales a los estudiantes para que puedas tomar tus propias precauciones.

  1. Retoma las promesas de amor.

Puede parecer una ñoñería o algo pasado de moda, pero las pruebas o promesas de amor pueden ser el inicio de una buena anécdota de pareja. Si cada día te gusta más esa persona especial, podrías prometerle guardar una cuarentena particular para poder verse en la medida de las posibilidades de una forma más cercana. Puede parecer raro pero si ambos constatan que no tienen síntomas de Covid-19, podrían quitarse la mascarilla y darse por ejemplo su primer beso.  Guardar la promesa también es un asunto de responsabilidad individual con esa persona, contigo y con tus seres queridos.

  1. Aprende a percibir los sentimientos de otros

Si ya tienes pareja, pueden presentarse momentos de mucho stress. Esa otra persona puede necesitar tiempo y calma para procesar todo lo que está ocurriendo. Céntrate en escuchar sin juicios. Recuerda que el temor también puede presentarse en forma de ira. Por lo que no te tomes nada personal.

  1. Detecta las dificultades

Si observas que tienes dificultad para retomar las relaciones sociales o que llevas a cabo conductas que te preocupan, habla con tus seres queridos o amigos sobre el tema o buscar la ayuda de un profesional de la salud.