Autora: Eva Morales

Que no es poco el ajetreo cotidiano de un estudiante universitario. Asiste a clases, se prepara para los exámenes, entrena en el gym o con el equipo de la universidad, se reúne para hacer los trabajos en grupo, dedica unas horas al voluntariado y algunos –los más valientes- trabajan unas horas y hasta medio turno. La pregunta es: ¿en qué momento comen?

Pues sí. Parece una pregunta muy banal, pero en la vida de un estudiante universitario no está claro cuándo, cómo y lo que es más importante con qué se alimentan. A la mayor parte de ellos los pilla el almuerzo en la calle o en el campus, o terminando un trabajo escrito que deben entregar en una hora, así que le apuestan a los bocadillos fríos o con suerte a una tapitas.

Muy lejos de una dieta sana y balanceada

Que no juzgamos la prisa y la presión que tiene todo el asunto de los estudios pero sí que preocupa la pérdida de hábitos de alimentación saludable. La mala noticia es que se estima que únicamente el 9,3% de los universitarios se alimenta de forma saludable y como sabréis esto tiene consecuencias que no se ven a simple vista.

La falta de tiempo para preparar y consumir alimentos sanos y variados tiene serias repercusiones en la salud pero también en el rendimiento académico. Ingerir diariamente una dieta equilibrada y adecuada incrementa tu memoria y mejora tu capacidad de atención y concentración. Sin duda también aumenta tu bienestar personal.

Propuestas para una dieta saludable y variada

Esto es que ya lo sabemos o nos lo han dicho nuestros padres, abuelos y en la escuela. Pero hoy lo repasaremos brevemente por si las dudas.

  1. Un ser humano debe consumiral menos tres comidas diarias. Sí, tres. No debes salir sin desayunar pero tampoco saltarte el almuerzo y torturar al estómago hasta la noche.
  2. Establece horas fijas para comer y mantén el control de las comidas
  3. Evita alimentos grasos, complicados de digerir o con bajo valor energético. La cuestión está en evitar las digestiones pesadas que te dejen fuera de combate justo cuando más lo necesitas. El exceso de comida produce somnolencia y malestar.
  4. El arroz, la pasta y las legumbres puedenaportarte los hidratos de carbono que requieres. Lo ideal es acompañarlos con proteínas poco grasas como las carnes blancas, el pollo o el pescado blanco, o con ensaladas, hortalizas y verduras.
  5. No te olvides de la fruta, que te proporcionan las vitaminas y minerales, así como altos niveles de fibra.
  6. Lleva contigo un snack saludable o merienda. Puede ser una barra energética, frutos secos o fruta. Este es un buen hábito que mantendrá los niveles de glucosa en la sangre, y en consecuencia tus niveles de energía y productividad.
  7. Modera el consumo de café. Contrario a lo que se cree, cuando consumes grandes cantidades de cafeína tu productividad se puede ver disminuida.
  8. Hidrátate siempre. El cuerpo humanoestá compuesto por un 60% de agua, y en particular el cerebro en un 70%. Esto lo dice todo. El agua es fundamental para el transporte de nutrientes a todo tu cuerpo. También ayuda a mantener la concentración y mejora el funcionamiento de los órganos. Al no beber suficiente, sobreviene el cansancio y el molesto dolor de cabeza.
  9. Evita la comida rápida. Es cierto que ahorras tiempo y dinero, pero sus efectos no son nada positivos para tu organismo. Investigaciones confirman que existe una relación directamente proporcional entre la ingesta de comida rápida y el bajo rendimiento académico.
  10. Ejercítate regularmente. Lo ideal es que pudieras hacer ejercicio al menos tres veces a la semana de 20 a 45 minutos. Evita ir al gimnasio solo una vez a la semana para hacer una jornada intensiva. El ejercicio debe realizarse de forma progresiva, iniciando lentamente para ir en aumento tanto en velocidad como en repeticiones.
  11. Descansa lo suficiente. Dormir facilita la recordación y la asimilación de los conocimientos que estudiamos. Además permite que recarguemos energías y regeneremos nuestras células. Conoce más en nuestro artículo ¿Dormir bien para aprender más y mejor?
  12. Y claro está, evita al máximo el tabaco y el alcohol. El consumo de alcohol puede afectar negativamente las áreas del cerebro que contribuyen al aprendizaje y la memoria, la capacidad de concentrarse en los estudios y conseguir buenos resultados en los exámenes. De igual forma, incide sobre las habilidades verbales y la percepción visualespacial. En cuanto al tabaco, además de ser el detonante de enfermedades cerebrovasculares, aumenta la posibilidad de enfermedades respiratorias comunes y el desgaste de la salud integral del organismo.

 

Sin tiempo para cocinar

Si has leído con detenimiento todo lo anterior, te preguntarás como puedes lograr una alimentación saludable y balanceada si apenas tienes tiempo. Quizás no lo habías visto desde este punto de vista, pero durante los años universitarios no tener que preocuparse por cocinar podría hacer la diferencia.

Si lo tuyo es estudiar lejos de casa, plantearte la posibilidad de alojarte en una residencia universitaria con comedor como la Residencia Sagrado Corazón de Sevilla es una excelente idea, tanto en lo que se refiere al tema de la alimentación como por el sinnúmero de facilidades y comodidades que estarán a tu disposición.

Toma en cuenta que si vives en una residencia universitaria con cocina propia y comedor, tendrás aseguradas tus comidas de lunes a domingo y tres veces al día. En la residencia Sagrado Corazón de Sevilla planificamos un menú variado y de calidad, con alimentos que garantizan un mejor rendimiento académico. Un ejemplo de ello es la barra de ensaladas y fruta.

Sin embargo, que la residencia universitaria tenga comedor y ofrezca alimentos saludables no es suficiente. Las estudiantes deben escoger con consciencia del menú de opciones propuestas en el buffet. Otro consejo es evitar solicitar mayores cantidades de comida de las proporciones recomendadas y comer en los horarios dispuestos para tal fin. Finalmente, es importante informar a la residencia si padeces alguna intolerancia alimenticia o si debes seguir una dieta precisa por órdenes médicas.